Al final, me he abierto un fotolog.
No es que vaya a dejar morir el blog del quesito, pero me resulta que ahora lo se lleva son las fotos. Tiránica que es la moda.
Si ustedes quieren pasarse por allí, invitados están. Por supuesto.
http://www.fotolog.com/dan5queen
(mi nuevo nick se lee dansincuín ^_^)
martes 4 de marzo de 2008
viernes 29 de febrero de 2008
The dead to the grave and the living to the bread
Todo el mundo sabe que llevo cuatro años estudiando inglés en la escuela oficial de idiomas (EOI para los amigos).
Y todo el mundo sabe también que en estos cuatro años me he convertido en una especie de embajadora de la EOI. Vamos, como Angelina Jolie con la Unicef, pero sin niños adoptados (y sin Brad Pitt, claro, aunque tampoco lo quiero para nada).
Mi profe durante estos cuatro años ha sido una señora americana (de Chicago para más señas) que es una auténtica sargento. Nos pone millones de deberes y no deja que la gente se pierda ni un segundo en clase. Es muy madre mi profe. Casi podría ser la abuela de alguno. Con sus vestidos imposibles y su vasta cultura, tiene una anécdota y un comentario interesante para cada tema. Creo que casi todos en la clase la adoramos.
Pero ahora está de baja.
Después de cuatro años, a tres meses del examen definitivo, recae de sus problemas de corazón y nos deja huerfanitos.
En principio volverá en mayo, pero no es seguro todavía. Mientras tanto, tenemos un substituto del substituto/a. En teoría, como dependemos de la Generalitat, hasta que ellos no envíen a alguien, no podemos reincorporarnos; pero desde su casa, mi profe, que también es la directora del centro, se las ha agenciado para contratar a un muchacho inglés y que no perdamos el ritmo de las clases.
Y ahí está el problema.
Qué traidora es la gente…
Vale, lo admito, él es mucho mejor profesor. Son casi treinta años menos y eso se nota. Las clases son infinitamente más dinámicas. Las dos horas se pasan volando. Y aprendes lo mismo que con ella o incluso más. Sin deberes y con canciones de Amy Winehouse. Además, nos enseña inglés barriobajero, inglés de verdad, del que se habla en la calle.
Pero cada vez que pienso que las clases de Joe me gustan más que las de Joellen siento que la estoy traicionando. Ella me ha enseñado todo el inglés que sé y han sido cuatro cursos (creo) muy aprovechaditos.
Ahora todo el mundo está super emocionado con el nuevo profe. El rey ha muerto, viva el rey. Qué verdad más grande. Hay que ver lo veleta que somos los seres humanos.
Por cierto, tenemos otro profe que sólo nos da speaking. Pero es como todo en esta vida, hay gente carismática y gente que no lo es en absoluto. Cuando discutíamos el otro día quién era mejor profesor, si Joellen o Joe, sólo nos pusimos de acuerdo en una cosa: el peor era... ¿cómo se llamaba el otro? ah sí, Paul. Pobrecillo.
Y todo el mundo sabe también que en estos cuatro años me he convertido en una especie de embajadora de la EOI. Vamos, como Angelina Jolie con la Unicef, pero sin niños adoptados (y sin Brad Pitt, claro, aunque tampoco lo quiero para nada).
Mi profe durante estos cuatro años ha sido una señora americana (de Chicago para más señas) que es una auténtica sargento. Nos pone millones de deberes y no deja que la gente se pierda ni un segundo en clase. Es muy madre mi profe. Casi podría ser la abuela de alguno. Con sus vestidos imposibles y su vasta cultura, tiene una anécdota y un comentario interesante para cada tema. Creo que casi todos en la clase la adoramos.
Pero ahora está de baja.
Después de cuatro años, a tres meses del examen definitivo, recae de sus problemas de corazón y nos deja huerfanitos.
En principio volverá en mayo, pero no es seguro todavía. Mientras tanto, tenemos un substituto del substituto/a. En teoría, como dependemos de la Generalitat, hasta que ellos no envíen a alguien, no podemos reincorporarnos; pero desde su casa, mi profe, que también es la directora del centro, se las ha agenciado para contratar a un muchacho inglés y que no perdamos el ritmo de las clases.
Y ahí está el problema.
Qué traidora es la gente…
Vale, lo admito, él es mucho mejor profesor. Son casi treinta años menos y eso se nota. Las clases son infinitamente más dinámicas. Las dos horas se pasan volando. Y aprendes lo mismo que con ella o incluso más. Sin deberes y con canciones de Amy Winehouse. Además, nos enseña inglés barriobajero, inglés de verdad, del que se habla en la calle.
Pero cada vez que pienso que las clases de Joe me gustan más que las de Joellen siento que la estoy traicionando. Ella me ha enseñado todo el inglés que sé y han sido cuatro cursos (creo) muy aprovechaditos.
Ahora todo el mundo está super emocionado con el nuevo profe. El rey ha muerto, viva el rey. Qué verdad más grande. Hay que ver lo veleta que somos los seres humanos.
Por cierto, tenemos otro profe que sólo nos da speaking. Pero es como todo en esta vida, hay gente carismática y gente que no lo es en absoluto. Cuando discutíamos el otro día quién era mejor profesor, si Joellen o Joe, sólo nos pusimos de acuerdo en una cosa: el peor era... ¿cómo se llamaba el otro? ah sí, Paul. Pobrecillo.
sábado 23 de febrero de 2008
viernes 22 de febrero de 2008
Mi primer premio... Zapping
Qué bonito es que te den un premio.
Y es verdad, pueden aplicarse todos los tópicos. Te pones como un flan antes, estás en una nube después, y te vuelves a casa con un montón de regalitos inútiles y un recuerdo bastante borroso de todo.
Ayer, “El Cinematògraf” ganó un premio Zapping, otorgados por los telespectadores asociados de Catalunya. La cosa funciona de la siguiente manera: ellos abren un periodo de participación, tú envías el programa que te gustaría que premiaran, los miembros de la asociación votan aquellos que les parecen de más calidad y de ahí salen los tres finalistas. Estos tres programas van a la gala-cena, a la que asiste mucho famosote televisivo, y en la que anuncian el nombre del ganador, elegido por un jurado que se ve que entiende mucho de tele.
Los del cinematògraf llegamos casi los primeros. El cóctel empezaba a las 8 y allí que estábamos nosotros para no perdernos ni ningún canapé ni ningún famoso. A las 9 nos hicieron pasar a las mesas (lo montan en plan Globos de Oro), y a las 9 y cuarto empezó la ceremonia con la actuación musical de Soledad Giménez (muy fuerte, tú cenando y la Sole cantándote en directo de fondo).
Nuestro premio fue el cuarto. Enseñan imágenes en el vídeowall de los 3 nominados y todo el mundo aplaude. Después, una muchacha rubia abre un sobre amarillo y dice: y el mejor programa local de actualidad, información y reportaje es “El Cinematògraf”. Nosotros gritamos y aplaudimos desde la mesa, y Quim sube a recoger el premio. El tío, que tiene una facilidad pasmosa para hablar en público, hace un discurso de agradecimiento perfecto: breve, conciso, sin tartamudeos, se acuerda del nombre de todos los que hacemos el programa y acaba con una frase cinéfila improvisada. Más aplausos del respetable. Eso sí, con la emoción del momento, estruja el trofeo más de la cuenta y despega la estatua de la peana (Así que nos volvimos a casa sin trofeo a la espera de que la organización nos haga llegar un duplicado. Cosas del directo).
Mientras Quim baja del escenario, se acerca una azafata a la mesa y nos pide amablemente que la acompañemos fuera de la sala que nos esperan en el photocall para que posemos con el trofeo.
Ya pueden imaginarse ustedes nuestra reacción de júbilo e hilaridad :)
Los de atrapalo.com nos regalan una memoria usb y nos fotografían sosteniendo una cajita con su publicidad.
Nos siguen haciendo fotos hasta que sale el siguiente premiado. Antonio Garrido nos eclipsa y aparecen unas cuantas radios y televisiones para entrevistarlo. De rebote, conseguimos que alguna nos entreviste a nosotros también ^_^
El siguiente premiado es “Sé lo que hicisteis…”, y con la llegada de Pilar Rubio y su escote, se nos acaba definitivamente nuestro momento de gloria, así que decidimos volver a la mesa. Nos hemos perdido la segunda canción de Soledad Giménez, pero lo damos por bien empleado.
Continúa la gala.
Todas las mesas están bastante aburridas (las más cercanas al escenario son la de los políticos y los presentadores de telediario) y la cosa se hace un poco monótona: gana Pocoyó como mejor serie de animación, Ángel Martín como mejor presentador, Adriana Ozores como mejor actriz… la cosa sólo se anima un poco en la categoría de mejor actor porque los tres nominados están presentes y sentados en la misma mesa: Arturo Valls, Diego Martín y Roberto Drago (el médico argentino de Hospital Central). Al final gana Diego Martín, que hace un discurso muy divertido y todo el mundo aplaude mucho.
Curiosamente, Diego Martín sale en el programa de esta semana porque se estrena una peli en la que sale. Lo entrevistamos en Sitges y se acordaba de nosotros y de la entrevista que le hicimos. Fue a darle la enhorabuena a Quim y le dijo que no le extrañaba que hubiéramos ganado porque había sido una de las mejores entrevistas que le habían hecho nunca. Peloteo entre premiados :)
A continuación, foto de familia de los ganadores y comida más consistente después de tanto anacardo y tantas nueces de macadamia (Borges era otro de los patrocinadores). Mucha tontería: salsa de sakura, patatas pallasón (fuente inacabable de chistes) y cosas por el estilo.
Antes del café, más patrocinadores. Nos regalan a cada uno un bote de colonia de Adolfo Domínguez y sortean unos relojes carísimos. No nos tocan (lástima), pero nos reímos un ratito más a costa del modelo “Turbillo”, que era como se llamaba el reloj para caballero.
A esas alturas (casi la una de la mañana), sólo quedaban dos mesas animadas: la nuestra y la de los actores, en la que también estaba sentado Antonio Garrido y que debe de ser bastante “alma de la fiesta”, porque no se calló en toda la noche.
Después del café, todo el mundo se levantó y, aunque nosotros hubiéramos seguido un ratito más, tuvimos que empezar la correspondiente ronda de despedidas, besos y abrazos.
Y ya está. Llegamos los primeros, nos fuimos los últimos y nos lo pasamos mejor que nadie.
Les dejo unas fotillos del evento para que se hagan ustedes una idea más aproximada del mismo.

El photocall. Detrás, de izquierda a derecha, Aleix (infografía) y Xevi (animaciones). Delante, en el mismo sentido, yo (guiones y producción), Quim y el premio roto (direccion, guiones, montaje, cámara, entrevistas... todo), el señor de la empresa que distribuye el programa, Jordi (presentador), Eva (presentadora) y Raquel (cámara y entrevistas).

Detalle de la foto de família de los premiados. Me encanta la cara de circunstancia de Quim entre tanto famoseo.

"El Cinematògraf" de recogida. La foto nos la hizo el presentador del Telenotícies Cap de Setmana. Observen mi maxi-bolso cargado de botes de almendras, bolsas de nueces de macadamia, botes de colonia y todo lo que pudimos rapiñear. Si van a cosas de éstas, olvídense del bolso de fiesta y sean prácticos ^_^
Y es verdad, pueden aplicarse todos los tópicos. Te pones como un flan antes, estás en una nube después, y te vuelves a casa con un montón de regalitos inútiles y un recuerdo bastante borroso de todo.
Ayer, “El Cinematògraf” ganó un premio Zapping, otorgados por los telespectadores asociados de Catalunya. La cosa funciona de la siguiente manera: ellos abren un periodo de participación, tú envías el programa que te gustaría que premiaran, los miembros de la asociación votan aquellos que les parecen de más calidad y de ahí salen los tres finalistas. Estos tres programas van a la gala-cena, a la que asiste mucho famosote televisivo, y en la que anuncian el nombre del ganador, elegido por un jurado que se ve que entiende mucho de tele.
Los del cinematògraf llegamos casi los primeros. El cóctel empezaba a las 8 y allí que estábamos nosotros para no perdernos ni ningún canapé ni ningún famoso. A las 9 nos hicieron pasar a las mesas (lo montan en plan Globos de Oro), y a las 9 y cuarto empezó la ceremonia con la actuación musical de Soledad Giménez (muy fuerte, tú cenando y la Sole cantándote en directo de fondo).
Nuestro premio fue el cuarto. Enseñan imágenes en el vídeowall de los 3 nominados y todo el mundo aplaude. Después, una muchacha rubia abre un sobre amarillo y dice: y el mejor programa local de actualidad, información y reportaje es “El Cinematògraf”. Nosotros gritamos y aplaudimos desde la mesa, y Quim sube a recoger el premio. El tío, que tiene una facilidad pasmosa para hablar en público, hace un discurso de agradecimiento perfecto: breve, conciso, sin tartamudeos, se acuerda del nombre de todos los que hacemos el programa y acaba con una frase cinéfila improvisada. Más aplausos del respetable. Eso sí, con la emoción del momento, estruja el trofeo más de la cuenta y despega la estatua de la peana (Así que nos volvimos a casa sin trofeo a la espera de que la organización nos haga llegar un duplicado. Cosas del directo).
Mientras Quim baja del escenario, se acerca una azafata a la mesa y nos pide amablemente que la acompañemos fuera de la sala que nos esperan en el photocall para que posemos con el trofeo.
Ya pueden imaginarse ustedes nuestra reacción de júbilo e hilaridad :)
Los de atrapalo.com nos regalan una memoria usb y nos fotografían sosteniendo una cajita con su publicidad.
Nos siguen haciendo fotos hasta que sale el siguiente premiado. Antonio Garrido nos eclipsa y aparecen unas cuantas radios y televisiones para entrevistarlo. De rebote, conseguimos que alguna nos entreviste a nosotros también ^_^
El siguiente premiado es “Sé lo que hicisteis…”, y con la llegada de Pilar Rubio y su escote, se nos acaba definitivamente nuestro momento de gloria, así que decidimos volver a la mesa. Nos hemos perdido la segunda canción de Soledad Giménez, pero lo damos por bien empleado.
Continúa la gala.
Todas las mesas están bastante aburridas (las más cercanas al escenario son la de los políticos y los presentadores de telediario) y la cosa se hace un poco monótona: gana Pocoyó como mejor serie de animación, Ángel Martín como mejor presentador, Adriana Ozores como mejor actriz… la cosa sólo se anima un poco en la categoría de mejor actor porque los tres nominados están presentes y sentados en la misma mesa: Arturo Valls, Diego Martín y Roberto Drago (el médico argentino de Hospital Central). Al final gana Diego Martín, que hace un discurso muy divertido y todo el mundo aplaude mucho.
Curiosamente, Diego Martín sale en el programa de esta semana porque se estrena una peli en la que sale. Lo entrevistamos en Sitges y se acordaba de nosotros y de la entrevista que le hicimos. Fue a darle la enhorabuena a Quim y le dijo que no le extrañaba que hubiéramos ganado porque había sido una de las mejores entrevistas que le habían hecho nunca. Peloteo entre premiados :)
A continuación, foto de familia de los ganadores y comida más consistente después de tanto anacardo y tantas nueces de macadamia (Borges era otro de los patrocinadores). Mucha tontería: salsa de sakura, patatas pallasón (fuente inacabable de chistes) y cosas por el estilo.
Antes del café, más patrocinadores. Nos regalan a cada uno un bote de colonia de Adolfo Domínguez y sortean unos relojes carísimos. No nos tocan (lástima), pero nos reímos un ratito más a costa del modelo “Turbillo”, que era como se llamaba el reloj para caballero.
A esas alturas (casi la una de la mañana), sólo quedaban dos mesas animadas: la nuestra y la de los actores, en la que también estaba sentado Antonio Garrido y que debe de ser bastante “alma de la fiesta”, porque no se calló en toda la noche.
Después del café, todo el mundo se levantó y, aunque nosotros hubiéramos seguido un ratito más, tuvimos que empezar la correspondiente ronda de despedidas, besos y abrazos.
Y ya está. Llegamos los primeros, nos fuimos los últimos y nos lo pasamos mejor que nadie.
Les dejo unas fotillos del evento para que se hagan ustedes una idea más aproximada del mismo.
El photocall. Detrás, de izquierda a derecha, Aleix (infografía) y Xevi (animaciones). Delante, en el mismo sentido, yo (guiones y producción), Quim y el premio roto (direccion, guiones, montaje, cámara, entrevistas... todo), el señor de la empresa que distribuye el programa, Jordi (presentador), Eva (presentadora) y Raquel (cámara y entrevistas).
Detalle de la foto de família de los premiados. Me encanta la cara de circunstancia de Quim entre tanto famoseo.
"El Cinematògraf" de recogida. La foto nos la hizo el presentador del Telenotícies Cap de Setmana. Observen mi maxi-bolso cargado de botes de almendras, bolsas de nueces de macadamia, botes de colonia y todo lo que pudimos rapiñear. Si van a cosas de éstas, olvídense del bolso de fiesta y sean prácticos ^_^
viernes 18 de enero de 2008
El disputado voto del señor Gigio
Comienza la campaña electoral en el blog del quesito. Que si la conferencia episcopal, que si Pizarro, que si Gallardón,… todo el mundo está ya haciendo campaña, así que Topo Gigio no podía ser menos.
A mí me emocionan las elecciones. Soy rara hasta para eso.
Ni siquiera se me pasa por la cabeza no ir a votar el próximo 9 de marzo y cada vez me cuesta más entender a la gente que me dice que “votar es un rollo” o “total, para qué”.
Votar no es ningún rollo. Lo que es un rollo es no pode elegir quién quieres que gobierne el país en el que vives. Que un señor se autoproclame jefe de estado durante 36 años y no deje que nadie le lleve la contraria, sí que es un rollo. Y de los gordos.
Luego están los que argumentan que no votan porque no hay diferencia entre unos y otros. En parte, debo admitir que la democracia no me parece un sistema perfecto (creo que muy poca gente defiende que lo sea) y muchos menos en España, un país con tan poca tradición democrática y donde la incompetencia de los cargos públicos sobrepasa muchas veces lo tolerable. Entiendo que haya gente disconforme con el sistema y con las personas que manejan ese sistema, pero la excusa de no votar no me parece válida.
El que no vota porque está asqueado de la clase política, figura en la misma estadística que el que no vota porque prefiere irse a la playa.
Para demostrar el descontento o, incluso, la insumisión política, es más efectivo el voto en blanco.
Es un concepto bonito ése del voto en blanco.
Si votas en blanco, estás diciendo que no te gusta nada de lo que se te ofrece, que los políticos deben plantearse urgentemente un cambio de dirección, que no vamos bien por donde vamos. Y el blanco suena a inocencia. Es el voto de la gente desencantada que todavía tiene esperanza en el futuro y es lo suficientemente inocente como para ir a votar. Es un grito que no se grita, un discurso contundente sin palabras.
Imaginad que hubiera una participación del 80% en las elecciones. Y que de ese 80%, más de la mitad fueran votos en blanco. ¿Quedaría algún político capaz de decir que los españoles estamos de acuerdo con sus programas? Ya sabemos que los políticos nunca pierden, pero con un voto en blanco apabullante, tendrían que estrujarse más las neuronas para interpretar positivamente los resultados.
Hasta aquí, el blog del quesito y su alegato a favor del voto en blanco.
Pero resulta que yo estoy en contra del voto en blanco, y ahora expondré el porqué (eh, eso se llama dialéctica y los griegos lo consideraban un arte :P).
El voto en blanco es un voto para la mayoría. Si resulta que la mayoría es la menos mala de las opciones según tu punto de vista político, pues no pasa nada. Pero, ¿qué pasa cuando la mayoría es para un partido con cuyas ideas no comulgas? Pues que contribuyes a su victoria si votas en blanco.
Pongamos ejemplos verídicos. Elecciones generales del año 2000. Servidora de ustedes decide que no le gusta ninguno de los candidatos y deposita un voto en blanco en la urna. Resultado: mayoría absoluta de Aznar y una legislatura horrible que incluye desgracias como la obligatoriedad de la religión católica en los colegios, el envío de tropas españolas a la invasión de Iraq y los inicios de los atentados contra intereses españoles por parte de grupos terroristas islámicos (mire ustez, sé que hay armas de destrucción masivas en Iraq… ¬¬u).
A mí todavía no se me ha pasado el disgusto, y dudo que se me pase alguna vez. Yo no voté por Aznar, pero si hubiera votado por cualquier otro, las estadísticas hubieran variado. Con unos cuantos votos en blanco más, quizá algún otro partido hubiera conseguido un escaño más, y aliándose con alguien, ese escaño hubiera impedido el reinado de Aznar durante esos infames cuatro años.
Si votas, y no votas a los partidos mayoritarios, puedes conseguir que no haya mayorías en el parlamento y que los pactos entre partidos obliguen a una gestión más consensuada y sin radicalismos.
O sea, que la opción es votar al pequeño. Dar voz a las minorías para que controlen a los gigantes cuando hace falta. Partidos como IU o la Chunta Aragonesista de Labordeta, incluso el BNG o CiU, tienen en sus filas gente que trabaja y está ahí en las duras y en las maduras.
Votemos al pez pequeño para que se coma al grande… o no. Las matemáticas son una ciencia exacta. Si sumas los votos de cualquiera de los dos grandes, te das cuenta de que los pequeños jamás podrán hacer nada.
Y ahora, una historia terrorífica:
Érase una vez, un ratoncito llamado Topo Gigio que detestaba profundamente a Mariano Rajoy y a su partido. En cambio le molaban mucho Llamazares y Joan Herrera. Aunque a Topo Gigio le gustara Llamazares, el pobre no tenía ninguna posibilidad de ser presidente del gobierno, eso lo sabía todo el mundo. Aún así, Topo Gigio, feliz como una perdiz, votó por él el 9 de marzo. Esa noche, Topo Gigio delante del televisor comprobó horrorizado que Rajoy había ganado las elecciones. Zapatero había quedado segundo, a sólo un voto de distancia de Rajoy… y así fue como nació el bipartidismo y el odioso concepto del “voto útil”, también conocido como “vote al menos malo de los dos”.
Blanco, pequeño o grande. Ustedes deciden.
A mí me emocionan las elecciones. Soy rara hasta para eso.
Ni siquiera se me pasa por la cabeza no ir a votar el próximo 9 de marzo y cada vez me cuesta más entender a la gente que me dice que “votar es un rollo” o “total, para qué”.
Votar no es ningún rollo. Lo que es un rollo es no pode elegir quién quieres que gobierne el país en el que vives. Que un señor se autoproclame jefe de estado durante 36 años y no deje que nadie le lleve la contraria, sí que es un rollo. Y de los gordos.
Luego están los que argumentan que no votan porque no hay diferencia entre unos y otros. En parte, debo admitir que la democracia no me parece un sistema perfecto (creo que muy poca gente defiende que lo sea) y muchos menos en España, un país con tan poca tradición democrática y donde la incompetencia de los cargos públicos sobrepasa muchas veces lo tolerable. Entiendo que haya gente disconforme con el sistema y con las personas que manejan ese sistema, pero la excusa de no votar no me parece válida.
El que no vota porque está asqueado de la clase política, figura en la misma estadística que el que no vota porque prefiere irse a la playa.
Para demostrar el descontento o, incluso, la insumisión política, es más efectivo el voto en blanco.
Es un concepto bonito ése del voto en blanco.
Si votas en blanco, estás diciendo que no te gusta nada de lo que se te ofrece, que los políticos deben plantearse urgentemente un cambio de dirección, que no vamos bien por donde vamos. Y el blanco suena a inocencia. Es el voto de la gente desencantada que todavía tiene esperanza en el futuro y es lo suficientemente inocente como para ir a votar. Es un grito que no se grita, un discurso contundente sin palabras.
Imaginad que hubiera una participación del 80% en las elecciones. Y que de ese 80%, más de la mitad fueran votos en blanco. ¿Quedaría algún político capaz de decir que los españoles estamos de acuerdo con sus programas? Ya sabemos que los políticos nunca pierden, pero con un voto en blanco apabullante, tendrían que estrujarse más las neuronas para interpretar positivamente los resultados.
Hasta aquí, el blog del quesito y su alegato a favor del voto en blanco.
Pero resulta que yo estoy en contra del voto en blanco, y ahora expondré el porqué (eh, eso se llama dialéctica y los griegos lo consideraban un arte :P).
El voto en blanco es un voto para la mayoría. Si resulta que la mayoría es la menos mala de las opciones según tu punto de vista político, pues no pasa nada. Pero, ¿qué pasa cuando la mayoría es para un partido con cuyas ideas no comulgas? Pues que contribuyes a su victoria si votas en blanco.
Pongamos ejemplos verídicos. Elecciones generales del año 2000. Servidora de ustedes decide que no le gusta ninguno de los candidatos y deposita un voto en blanco en la urna. Resultado: mayoría absoluta de Aznar y una legislatura horrible que incluye desgracias como la obligatoriedad de la religión católica en los colegios, el envío de tropas españolas a la invasión de Iraq y los inicios de los atentados contra intereses españoles por parte de grupos terroristas islámicos (mire ustez, sé que hay armas de destrucción masivas en Iraq… ¬¬u).
A mí todavía no se me ha pasado el disgusto, y dudo que se me pase alguna vez. Yo no voté por Aznar, pero si hubiera votado por cualquier otro, las estadísticas hubieran variado. Con unos cuantos votos en blanco más, quizá algún otro partido hubiera conseguido un escaño más, y aliándose con alguien, ese escaño hubiera impedido el reinado de Aznar durante esos infames cuatro años.
Si votas, y no votas a los partidos mayoritarios, puedes conseguir que no haya mayorías en el parlamento y que los pactos entre partidos obliguen a una gestión más consensuada y sin radicalismos.
O sea, que la opción es votar al pequeño. Dar voz a las minorías para que controlen a los gigantes cuando hace falta. Partidos como IU o la Chunta Aragonesista de Labordeta, incluso el BNG o CiU, tienen en sus filas gente que trabaja y está ahí en las duras y en las maduras.
Votemos al pez pequeño para que se coma al grande… o no. Las matemáticas son una ciencia exacta. Si sumas los votos de cualquiera de los dos grandes, te das cuenta de que los pequeños jamás podrán hacer nada.
Y ahora, una historia terrorífica:
Érase una vez, un ratoncito llamado Topo Gigio que detestaba profundamente a Mariano Rajoy y a su partido. En cambio le molaban mucho Llamazares y Joan Herrera. Aunque a Topo Gigio le gustara Llamazares, el pobre no tenía ninguna posibilidad de ser presidente del gobierno, eso lo sabía todo el mundo. Aún así, Topo Gigio, feliz como una perdiz, votó por él el 9 de marzo. Esa noche, Topo Gigio delante del televisor comprobó horrorizado que Rajoy había ganado las elecciones. Zapatero había quedado segundo, a sólo un voto de distancia de Rajoy… y así fue como nació el bipartidismo y el odioso concepto del “voto útil”, también conocido como “vote al menos malo de los dos”.
Blanco, pequeño o grande. Ustedes deciden.
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