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jueves, 13 de septiembre de 2007

Qué mala suerte, chato

El pobre Ben Affleck no levanta cabeza. Primero, se lía con la culona más famosa del mundo y se pone a hacer peliculillas baratas con ella. Un fracaso. Las películas y la relación. Después (o tal vez al mismo tiempo que todo lo anterior), parte peras con su amigo del alma, Matt Damon. Eso, por no mencionar la chapuza de injerto capilar que le hicieron, que cantaba por bulerías.
Una época chunga para el pobre Ben.
Pero la cosa empezó a mejorar poco a poco. Conoció a Jennifer Garner y se casaron. Y después tuvieron un retoño. Por esa época participó en una película muy seriota, de esas que ganan premios, y él se llevó uno muy importante, la Copa Volpi. Incluso hizo las paces con Matt. Atrás quedaba lo peor.
Tan bien iba todo, que Ben se animó a dirigir y escribir una película titulada Gone Baby Gone. La historia va de una niña de cuatro años que desaparece y sus padres montan un circo mediático aunque parece que no son trigo limpio y, bla,bla,bla. La protagonista es monísima y rubita y, para más inri, se llama Madeline.
Resulta que la peli se acabó de filmar unos meses antes de que Madeleine McCann desapareciera. Todo es fruto de la más puñetera casualidad, pero la distribuidora ha decidido cancelar su estreno en el Reino Unido para no herir susceptibilidades. En España tiene previsto el estreno el 2 de noviembre, pero Buenavista ya ha declarado que todo depende de cómo acabe el caso Madeleine.
Pobre Ben. Desde luego, los hay que montan un circo y les crecen los enanos.

viernes, 20 de julio de 2007

A frustrated writer

De vuelta al mundo real, leo una noticia que me ha dejado boquiabierta.
David Lassman es un muchacho inglés que quiere ser escritor. Él dice que sus libros no son, quizá, obras maestras de la literatura, pero sí publicables. Según él, mejor que mucho de lo que hay hoy en día en los estantes de las librerías. Como aún no ha conseguido publicar nada, David se dedica a organizar festivales de literatura en su pueblo y, en concreto, una especie de feria dedicada a Jean Austen. Ahí fue dónde se le ocurrió la idea.

El señor Lassman decidió copiar algunos de los capítulos de “Orgullo y Prejuicio”, “Persuasión” y “La abadía Northanger”, tres de las novelas de la escritora romántica más famosa y popular de la pérfida Albión (entiéndase romántica como perteneciente al Romanticismo, no como sinónimo de Corín Tellado). Para ligar los capítulos, incluyó algo de su cosecha y llamó al refrito “Primeras impresiones”, el título original con el que se publicó “Orgullo y Prejuicio”. No contento con eso, decidió firmar como Alison Laydee (léase laidi), una pista que te cagas si sabes que Jean Austen firmaba como A. Lady al principio de su carrera.
(Nota: qué arte la de Jean Austen al firmar como A. Lady. Recordemos que antes de su época, las mujeres sólo podían publicar si firmaban con nombre de hombre, normalmente el de sus maridos, llevándose ellos todo el mérito del asunto)

Total, que David hace 18 copias del texto y lo envía a otras tantas editoriales. Al cabo de un tiempo prudencial, sólo 15 habían respondido mediante una carta. Catorce de ellas eran cartas estándar, con un amable comentario del tipo “su obra es interesante, pero en este momento no estamos interesados en publicarla”. El número quince, le escribió una carta personal recomendándole que no se dejara influir tanto por la obra de Austen ya que, incluso, había llegado a detectar ciertos pasajes idénticos por los que podía llegar a ser acusado de plagio. De los otros tres, nunca se supo nada más… seguro que no vieron la palabra templario en el título y no se molestaron ni en leerla.

Y no tengo nada más que añadir salvo que me voy a hacer ahora mismo del club de fans de David Lassman.

domingo, 17 de junio de 2007

Cheese manchego

“In un placete de la Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los sábados, lentil pa’ los viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los domingos, consumían tres cuarers de su income”

Así empieza El Quijote en spanglish (¿o sería Spanglish?). Qué cosas, ¿verdad?
Supongo que es la evolución inevitable de todo. El famoso mestizaje. La segunda ley de la termodinámica que nos aboca al caos sin remedio.
Leer esto me ha hecho pensar en los viajes en el tiempo. Imaginad que sois el héroe de una novela de Asimov, transportados un par de siglos hacia adelante… ¿Cómo hablará la gente del siglo XXII? Id aprendiendo spanglish que el futuro ya está aquí.

Por cierto, la traducción es de Ilan Stavans, mejicano de nacimiento y catedrático de Filología y Estudios Culturales del Amherst College de Massachussets.

sábado, 12 de mayo de 2007

Quesitos de (en) bola(s)

Como el último post me quedó bastante espeso (e inútil, porque dudo de que alguien entendiera algo), hoy Topo Gigio le dará al público carnaza.
Lo nunca visto, ¡mujeres desnudas en el blog del quesito!
Si le dan ustedes al play verán a las presentadoras de un canal llamado nakednews. Sí, efectivamente, se desnudan mientras hablan de la crisis Usa-Irán. Y tan panchas las tías.

Pa mí que el mundo ya no tiene remedio…