Me estoy convirtiendo en una obsesa de la corrección lingüística. Soy consciente de que, como toda obsesión, ésa tampoco es buena, pero es que veo una falta de ortografía y me enciendo. O mucho peor: escucho una burrada y me pongo de mala leche para todo el día.
Cuando era monolingüe, la cosa era más fácil. Pese al acento y las (preciosas) palabras propias, los andaluces hablan un español bastante correcto desde el punto de vista gramatical. El español en sí mismo es un idioma que se presta a pocos equívocos ya que no compite con ninguna otra lengua y tiene una academia que se preocupa de limpiarla, fijarla y darle esplendor (sic).
Pero, ¿qué me pasó cuando me volví bilingüe? Pues que empecé a darme cuenta de lo mal que habla la gente. El español que se habla en Catalunya es infame. Cada vez que oigo plegar, paleta, faena, lampista, pica o petar, se me ponen los pelos como escarpias. Si te preguntan a qué hora plegas, lo que quieren saber a qué hora acabas (el trabajo, normalmente). Un paleta es un albañil y un lampista, un fontanero. La pica no es ninguna lanza, sino un lavabo o un fregadero (la pica de la cocina, evidentemente). Petar es explotar y faena… sí, existe en español, pero oír expresiones como “hoy tengo mucha faena” me suenan fatal, como si en vez de tener mucho trabajo tuvieran que torear un Mihura durante toda la jornada laboral. Hay dos cosas más típicas de los catalanes castellano-parlantes que me pone de los nervios. Una es la utilización del verbo en primera persona del plural cuando no toca. Por ejemplo, un topo sevillano diría “Ayer fui con Gigio al cine”. En cambio, un topo nacido en Catalunya probablemente diría “Ayer fuimos con Gigio al cine”. ¿Cuántas topitos fueron al cine? Pues sólo dos, pero parece que hayan sido unos cuantos más.
La segunda característica delirante es el “pero” y el “por eso”. Una conversación típica sería más o menos ésta:
- Me he pasado toda la mañana intentando localizar a Topo Gigio.
-¿Y al final lo has encontrado, por eso?
- Sí, y no ha sido fácil, pero.
De verdad, de verdad, no digáis esas cosas fuera de Catalunya si no queréis que la gente os mire con cara rara.
Lo peor de todo es que los catalano-parlantes tampoco están libres de pecado. Por un lado están las palabras que, por interferencia con el español, todo el mundo usa aunque no existan. Por ejemplo, “inclús” en vez de “fins i tot”, “disfrutar” en vez de “gaudir”, “enterar-se” en vez de “assabentar-se” o “en ves” en vez de “en comptes” :) (ésta última me encanta)
Por otro lado, está el caso contrario: las ultracorrecciones. O sea, palabras que se dicen igual que en español, pero que la gente “catalazina” para que suenen más “guay”. Por ejemplo, “sapiguer” en vez de “saber” o “guixeta” en vez de “taquilla”.
Desde luego, si yo fuera política, metería mano en el asunto. No me vale que me digan que la gente habla mal por culpa de la interferencia con el español. No me vale por dos motivos. Uno, si a la gente le importara hablar bien su lengua (como parte primordial de unas reivindicaciones políticas concretas que aquí no vienen al caso), la estudiarían y la cuidarían. ¿O es que acaso todo el mundo es tan tonto como para no poder evitar de manera consciente la interferencia del castellano?
Dos, los presentadores de TV3 son los primeros de dicen cosas como “disfrutar” o que confunden “destí” con “destinació” y “direcció” con “adreça”. El caso es que la página de estilo de TV3 y Catalunya Ràdio es impecable. Totalmente abierta al público, gratuita y completísima. Lástima que los propios trabajadores del medio no la usen más.
Pero no os preocupéis. Hay algo que hermana a castellano-parlantes y catalano-parlantes. Una expresión que se ha popularizado hasta límites enfermizos y que hace que me suba por las paredes cada vez que la escucho (o la leo). Sí, amigos, me refiero al anglicismo, a la insoportable e inútil muletilla “a nivel de” (“a nivell de” en catalán).
Vamos a ver, necesito gritarlo: A NIVEL DE NO ESTÁ ADMITIDO POR NINGÚN DICCIONARIO DE NINGUNA LENGUA LATINA. Hasta donde yo sé, no existe ni en español, ni en catalán, ni en francés, ni en italiano. Proviene del inglés “at the level of”, y ellos la usan con el mismo significado con el que tanta gente la usa ahora.
¿Y por qué no existe en catalán o en español? Pues porque ya hay tropocientas palabras o expresiones que hacen la misma función.
Ejemplo práctico:
- A nivel de fotografía, las películas chinas son muy buenas.
¿Por qué hay que construir una frase tan rebuscada? Ya hay alternativas en nuestros idiomas totalmente válidas para expresar lo mismo:
- La fotografía de las películas chinas es muy buena/ La fotografia de les pel•lícules xineses és molt bona.
O incluso utilizando expresiones más complejas:
-En cuanto a la fotografía, las películas chinas son muy buenas / Pel que fa a la fotografia, les pel•lícules xineses són molt bones.
Muchas veces, “a nivel de” puede traducirse por un simple adverbio acabado en –mente (de los que, por cierto, no se debe abusar, pero son mil veces preferibles a “lo otro”), aunque en un 90% de las veces, a la frase no le hace falta nada para que se entienda de manera correcta.
Otra frase típica:
- La empresa está sufriendo muchos cambios a nivel estructural.
¿Pero qué, coño hace ahí ese “a nivel de”? Toda la vida de dios se hubiera dicho “La empresa está sufriendo muchos cambios estructurales”. Y punto.
De todas formas, la expresión “a nivel de” sí que es correcta cuando nos estamos refiriendo a la altitud de algo con respecto a otra cosa, bien en sentido físico o bien e sentido figurado. Por ejemplo:
- Quitamos los escalones para poner la puerta al nivel de la calle.
- Topo Gigio ha avanzado mucho y ya está al nivel de sus compañeros de clase.
Altura. “Al nivel de” (ojo, al nivel, no a nivel) significa “a la misma altura”.
Y con eso y un bizcocho…